Traductor

Mostrando entradas con la etiqueta avaricia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta avaricia. Mostrar todas las entradas

domingo, 29 de mayo de 2011

LA MENTIRA


“Vaciedad de vaciedades, todo vaciedad”.

La necedad es tu sendero
tras un caminar errante.
Donde las ansias te empujan
hacia el gran laberinto de la avaricia.

Apetitosos manjares, bañados en lujuria y pasión.
La bruma del desenfreno, ciega la realidad
de un instante, que se disipa como el aliento.
¡Engañosa imagen, la de este espejo!

Tú, la gran Babilonia, que oprimes
a la humanidad, hasta descuartizar sus sueños.
Haces que se postren ante ti, y arrastras con servidumbre
envuelta en suaves sedas de apariencia.

Desde un nacer… a un morir,
todo es una quimera… una falacia.
Somos esclavos de un sistema que oprime
nuestro corazón, con la droga del bienestar.

          ¡Mortífero poder!  ¡Yo te desafío!

Porque pienso, porque existo… más allá.
En una lágrima… en un latido.

¡En mi Verdad!

Que bebe en las fuentes…
De la esencia de la vida.

¡EL  AMOR!



Para quienes se amanceban y reposan en este lecho.

viernes, 6 de mayo de 2011

LA ENVIDIA

Envidia, mala consejera del saber.
Y el entender se estremece…
Aterido por el gélido viento del egoísmo.
No encuentra razón, al porqué de su desdicha.



Entrañas carcomidas por la polilla de la avaricia.
Nada satisface un corazón hambriento de poder…
Mientras seca el baldío huerto de su vida
quedando yermo… una brisa desoladora.



Engulles la generosidad, como monstruo de dos cabezas.
Con una, descuartizas la bondad de un existir…
Y con la otra, devoras lo mejor de ti mismo.
¡Pies que aplastan la honradez del hombre!



¡Sangre que lava la culpa del débil y oprimido!



Y sin quererlo, le revistes con purpura de nobleza.
¡Ególatra! Te hundes en el pozo más ciego de tus miserias,
no quieras que alguien se mire en ti
pues mancharía su rostro, con la peor de las inmundicias.



Espero que un día escuches a tu hermana
cuan dádiva preciada ¡ Sabia entre las sabias!
Y cogidas de la mano, aunéis vuestras fuerzas
en equidad, con mesura … por el bien de este mundo.



Los tesoros de esta tierra, los quiero en la etérea sustancia
más preciada que el oro… EL AMOR.




Para Encarna, una mujer de próvido sentir.