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lunes, 23 de mayo de 2011

JUSTICIA ETERNA


He mirado al mal a los ojos…
Y me ha cegado su abominación.
¡Crueldad sin límites! ¡Abismo de desesperación!
Se me hiela la sangre, aterida en horror.


Cuando se abren las puertas del Infierno,
sólo cabe temer una cosa:
¡La destrucción total!
La aniquilación del hombre y con él, su raza.


¿Dónde estáis falsos profetas?
Alimañas, que corréis con vuestra ignominia.
Entrañas carcomidas, despojos pestilentes.
¡Mirad vuestra obra, contemplad vuestro hacer!


Convertisteis en lobo al hombre…
Para el hombre.
Nunca saciareis el ansia de poder,
inoculando el veneno del odio y fanatismo.


En vuestras pupilas se refleja
la antigua y nueva Jezabel,
meretriz a cuyos pechos…
Se amamanta la Bestia.


No escapareis de vuestro pecado,
la condena será eterna.
No miréis al cielo, que no os escucha,
seréis devorados por vuestra propia maldad.


Entonces será mi hora…
Entonces y sólo entonces.
¡Hallaré la Justicia! ¡Hallaré la Paz!


Mientras… oro en silencio.
En el advenimiento de la VERDAD.








A todos los malvados de este mundo, que es mi mundo.  












 

 

 








viernes, 6 de mayo de 2011

¡OPIO DEL PUEBLO!

Cuando se entrona la estupidez,
no queda un ápice de cordura
en derredor, pulula la ignorancia
sobre un conformismo mortecino.


¡Opio del pueblo!
Donde se compran libertades
y se acallan conciencias.
Por unas monedas… se prostituye la justicia.


Juventud maleada con la heroína
de la libertad, falsos diamantes
de cegador brillo… amordazan la rebeldía,
la lucha por el libre pensar.


Adoctrinamiento de un sistema
que merma la lucidez,
hasta convertir en manso rebaño.
Fuegos de artificio… humo de distracción.
Todo ello aliñado con el condimento
del bienestar social.
¡Feministas de pancarta!
Que ocultáis vuestras vergüenzas, bajo falsa igualdad.


¡Es mejor la noble y digna diferencia!
En una sociedad machista…
¿Qué cabe esperar?
Gota a gota de sangre, se conseguirá.


Y vosotros, que osáis hablar en nombre de Dios,
para amancebaros después con el poder.
Más os valiera, colgar la piedra de la conciencia,
antes de escandalizar a un pequeño.


¿Dónde está la voz del profeta,
del poeta, del filósofo…
De todo aquél de corazón limpio?
¡Gritad, gritad fuerte! Y os escucharan.



¿Qué mundo dejaremos a nuestros hijos,
ante tanta estulticia?
¡Despierta, no seas cobarde!
Y por una vez en tu vida… Piensa.



El que tenga oídos… que oiga.
El que tenga ojos… que vea.
El que tenga corazón… que sienta.