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sábado, 7 de abril de 2012

DAME LA MANO MUJER



Dame la mano mujer...

Dame la mano, y aprieta con fuerza

que sienta que estás ahí.



Cuando la vida se aleja

en un soplo de desdichas.

Y cruje un corazón desgastado,

en el engranaje de la vida...



No preguntes el porqué, el cómo y el cuándo.

Solo hallarás silencio en la inmensidad

de un sufrir, enquistado en las entrañas.



Miro al nublado horizonte de mi existencia,

y ansío morir, deseo la calma.



Que eterniza el pensar y el sentir,

envueltos en la nada.



Una lágrima cautiva...

Un anhelo de esperanza.



Dame la mano Mujer.

Dame la mano... Y calla.



Prisionera de un instante...

Donde sobran las palabras.



Descansa en paz MUJER,

tu voz consuela mi alma.



In Memorian Mari Trini. 7/4/2012

domingo, 31 de julio de 2011

ATRAPA MI ESENCIA

Aún cuando el mundo se apague,
oirás el latir de mi amor
 como un susurro, agazapado en el tiempo
y del tiempo su heraldo.

Mil batallas vividas,en sueños rotos de un ayer
que por la senda de la vida se alejan.
Busco en mi, el revivir de un consuelo
que despertó tal contienda.

Espectro de un pasado
en las brumas del desanimo,
que recoge los recuerdos
en lágrimas condensados.

Atrapa mi esencia…y seré tu esclava.
En mi libertad…cautiva.
En un sueño…en una lágrima.
En mis entrañas de mujer…

Que siempre, siempre… AMA.


viernes, 6 de mayo de 2011

REINA FENICIA

Tal era su dolor…
Que el mirarle, encogía el alma.
Apenas una tímida lágrima
salpicaba su rostro, torturado por la angustia.

¡Enmudecen las palabras!

Cuando el sufrimiento llega,
su látigo destroza hasta el mínimo
resquicio de consuelo.
Con alma abatida y corazón desecho.

Así contemplé a una mujer
que en su peor momento…
Deslumbraba entereza y saber estar.
¡Reina Fenicia! Que vienes a la orilla de la muerte.

Posa tus pies en la noble Cartago nova.
Tierra de sueños y de vida…
Monta el brioso corcel del destino,
Hasta Murciensis llegar, con el bocado de la tristeza.

Y en un justo mercadeo cristiano o judío…
¿Qué más da? Haz el trueque del dolor
por el de esperanza no marchita,
cubriendo el desánimo con el morisco velo.

Que deja ver unos ojos,
como el manto que abraza fiero sufrir.
Y heme aquí que yo vi…
A esta murciana, a esta mujer.

Frágil como un suspiro.
¡Fuerte como un Titán!
Por tus venas corre la sangre que te ennoblece,
y que por ti merece ser mujer, sólo mujer.


Recibe mi más sentido pésame.