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domingo, 16 de septiembre de 2012

LA LÁPIDA DEL RECUERDO

 
 
 
Un instante en el recuerdo...
Se hace eterno en el corazón.
 
Como un rayo de luz
que a hurtadillas, invade
la sombría estancia de mi alma.
 
No quiero asomarme más
a la ventana del engaño,
que en mil pedazos se rompe
cuando contemplo su macana.
 
Y es que no entiendo el porqué
de la vida, el porqué de la muerte.
Cogidas de la mano,
nunca se podrán amar.
 
De inmaculado semblante vienes a mí,
para alejarte después
como eterna viuda del mundo.
 
Y ando por la senda del destino
con una pétrea certeza:
 
Mi tiempo vivido
conoce al dueño,
y otro jamás le usurpará.
 
Quiero que en la lápida del recuerdo
rece este epitafio:
"Tan necio y tan sabio...
Que sólo supo amar".
 
 
 
Para ti, Amparo
fiduciaria de la palabra.


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